
Una de las cosas buenas (por no decir la mejor) de esta profesión de 'generador de opinión' es que brinda la posibilidad de topar de vez en cuando, y poder tener unos minutos de charla, con personajes interesantes, de dificil acceso por lo general.
El pasado martes 25 tuve una de esas oportunidades: Pepe Viyuela. Por teléfono como casi siempre, y alargada la conversación más de la cuenta, como siempre. El señor Viyuela, riojano-madrileño él, estaba en Santander a punto de presentar 'El Pisito', la obra de teatro que Juanjo Seoane y Bernardo Sánchez han adaptado de la histórica novela que Rafael Azcona escribió con el mismo nombre allá por 1957. En 1959, Ferreri hizo una película a partir de dicha novela, cuya sinopsis está, por ejemplo, aquí: http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1009.html
Por resumir, es una tragicomedia sobre una pareja, Rodolfo y Petrita, sin recursos económicos, pero que quieren un pisito en el centro. Como no pueden comprarlo, él acaba optando por casarse con una anciana enferma, para esperar a que muera y heredar el suyo.
El resto se puede ver en la película, muy recomendable por cierto; y en la obra de teatro recién estrenada, dirigida por Pedro Olea y con Pepe Viyuela y Teté Delgado como protagonistas.
Así que esta entrevista va un poquito sobre ese estreno, las sensaciones de Pepe y demás, aunque no faltan las obligadas preguntas sobre Aída, claro. Lo que probablemente falte, ya que es muy dificil transcribirlo en un ordenador, es la sensación de haber charlado con un tipo muy cercano y amable, sensato y un más que interesante conversador.
El texto fue publicado en la edición de ayer sábado en el periódico El Correo de La Rioja (foto extraída de wikimedia.org). Que lo disfruten:
–¿Es peor casarse con una anciana y esperar 4 años a que muera y heredar su casa, o casarse durante 30 años con el banco?
–¡Yo no sé que es peor! Lo primero lo vemos muy criticable, pero luego todos nos sometemos al banco durante años, lo que quizá sea todavía más atroz, aunque estamos acostrumbrados, es algo cotidiano. Puestos a elegir, yo preferiría ligarme a un ser humano que a una entidad que no quiere de mí más que mi esfuerzo y mi dinero.
–Rodolfo, su personaje, cumple 50 años desde que lo creó Azcona, ¿qué tal le cae a usted?
–Me interesa muchísimo en cuanto a que es alguien a quien todos nos parecemos en un momento determinado. Rodolfo representa a una persona con una situación muy complicada, que busca soluciones y la que encuentra es a la desesperada, quizá no la más adecuada. Cuando la necesidad acucia, puedes hacer cosas que no imaginarías. También es cierto que Azcona recoge el personaje de la realidad, él no inventaba nada.
–¿Es una referencia el Rodolfo que interpretó López Vázquez en 1959?
–Su Rodolfo y el mío nacen del mismo sitio, de la pluma y la imaginación de Azcona. Pero no: cuando hay un trabajo anterior a lo que haces, siempre miras... pero no tiene que ver el resultado.
–¿Es Azcona el motivo de su participación en este proyecto?
–Sí, fue lo que me empezó ilusionando fundamentalmente, que él estuviera detrás. Siempre quise trabajar con él, pero nunca fue posible, ésta era la primera vez. Luego me seguí enamorando por la genialidad de ese hombre, su capacidad para escribir historias y crear personajes conmovedores.
–Habrá visto unas cuantas veces la película de ‘El Pisito’.
–Pues no... La vi hace años, y la volví a ver antes de empezar los ensayos, para situarla en mi cabeza, y tener muy claro que esta versión teatral no parte de ella, sino de la novela. Queda la curiosidad de recuperar material, ver cómo lo hicieron ellos, sobre todo para alejarnos de eso, retornar más al humor de Azcona.
–¿Cómo describiría ese humor?
–Humor ‘azconiano’, claro. Rafael escribió una novela más divertida de lo que fue la película, que es más amarga y tiende a un neorrealismo italiano. Aquí se pretende retomar ese humor, y ligarlo a la España de la época. Me gusta la definición para la obra de un sainete negro, una tragicomedia.
–¿Esta obra de teatro de ‘El Pisito’ encajaría si se estrenara en 1959?
–Quizá se necesite un poquito más de distancia para ver la función y disfrutarla. Tal vez en aquel momento resultara un retrato demasiado cercano como para poder ser observado y valorado; mejor ahora con el tiempo.
–Dicen que la gran sorpresa va a ser Teté Delgado (Petrita).
–Es verdad que por sus trabajos en televisión, ella da una imagen más lanzada a la comedia y puede sorprender verla ahora con un personaje más sufrido. Es una sorpresa, pero grata. A mí no me ha sorprendido, está a la altura de lo que imaginaba que iba a hacer. Además, ha sido muy fácil, estupendo trabajar con ella.
–Hablando de personajes... ¿Qué tal va ‘Aída’ sin Aída?
–Pues muy bien. En este trabajo lo importante muchas veces no son las individualidades sino las historias. Evidentemente, echamos mucho de menos a Carmen, pero estás acostumbrado a ello en este mundillo. Lo importante es que hemos podido crear un equipo sólido y que, cuando ella se fue, lo hizo muy feliz también, porque quería emprender otros rumbos.
–La propia serie, ¿no deja de ser una función teatral con cámaras?
–Tiene mucho de eso. Es como una pequeña función semanal, tenemos una semana para ponerla en pie, cada capítulo. Y dado lo deprisa que se trabaja en televisión, tener ese tiempo es un privilegio.
–Ustedes en las entrevistas siempre dicen que los personajes de ‘Aída’ son ‘buena gente’... pero cada vez se hacen mayores judiadas.
–Bueno... el hecho de que sean perdedores todos, supervivientes, hace que muchas veces lo que hacen no sea lo más aconsejable. Pero igual que como en ‘El Pisito’, tendríamos que vernos nosotros en situaciones complicadas, y lo cabrones que podemos llegar a ser. Éstos personajes fucionan porque nos reconocemos en ellos, aunque se vayan al disparate a veces, en el fondo todos hacemos estas cosas.
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