
Bueno, pues no quepa duda de que cualquier simple aficionado al basket sin más contemplaciones esta vez se lo ha tenido que pasar bien, con un partido intenso, entretenido y bastante emocionante. Los que, por contra, somos además fieles a uno de los equipos, quizá no nos hizo tanta gracia.
España por fin vuelve a parecerse en algunas cositas a España, pero lo más importante de este partido contra los eslovenos ha sido recuperar viejas sensaciones. Si ayer contra los ingleses nos hicimos caquita (un poquito sí, ¿eh?) cuando se pusieron por delante, hoy en cambio ha sido distinto: cuando el amigo Lorbek (peazo fichaje para el Barça, por cierto) metió esa canasta a falta de una mísera décima (y tras dar los pasos suficientes como para llegar de la cancha al hotel), la impresión era que no pasaba nada, que en la prórroga resolveríamos, que hasta ahí habían llegado los eslovenos. Lo mismo en los minutos anteriores, cuando se acercaban y podía peligrar el partido, las sensaciones eran igualmente buenas. El partido no iba a peligrar. Y nos lo llevamos, claro está.
Bien, lo que se dice bien en cuanto a juego, ritmo, fluidez, automatismos... pues tampoco. Aún queda trecho, aunque también la selección ha andado varios pasos en el buen camino, alejándose de su particular circo en el que estuvo instalada los dos primeros días. Mira por dónde que en el post de ayer dije que apostaba por que hoy nos levantábamos de esa rara siesta y así ha sido, aunque seguimos con lo modorrilla, eso sí. Aunque los daikiris al menos se quedaron en el frigo.
El otro dato es que nuestro entrenador de repente ha sufrido un ataque de sensatez: ni Mumbrú, no Garbajosa (este por lesión) ni Raúl, ni Claver han pisado el tapete. Salvo el último, estos están de muy de más en este Europeo y tampoco hay esperanza alguna con ellos. La rotación de ocho me gusta en resumen, con Ricky por fin más centrado y Navarro haciendo de Navarro. Queda todo más compacto y fluido, los ocho son importantes a partes iguales, cada uno en su rol. Pero ya volverá Garba a joderla, no lo duden.
Después de todo, ganar a Eslovenia no queda nada mal, estando como estábamos. Es un buen equipo como años atrás, pero ahora también juega como tal. Quizá hacía falta un compromiso de esos predispuestos como 'serios' para despertar. Quedan aún muchas cosas por hacer, muchas dudas, pero el factor anímico, que es una de las bases del deporte, se va recuperando, que no es moco de pavo.
Ahora vienen Turquía, Polonia y Lituania. Peligro, y del bueno. Los turcos están jugando de lujo, y los polacos juegan en casa y han juntado un cuarteto muy currante (Logan, Ignerski, Lampe, Gortat). Los lituanos ya han demostrado que pueden ser tanto o más irregulares que nosotros. Lo bueno es que, de cara a la mentalidad, los tres traen de cara el hecho evidente de que van a ofrecer muy seria batalla. Para mí va a ser un punto a favor, se acabaron los serbios imberbes e inexpertos y los ingleses venidos de a saber dónde. Esta selección tiene de bueno que sabe estar a la altura cuando debe, aun conociendo sus (inesperados) problemas e incertidumbres. Ya se ha visto hoy con Eslovenia. El factor mental, lo dicho.
(foto: marca.com)
No hay comentarios:
Publicar un comentario