miércoles, 9 de septiembre de 2009

Más basket: España-Gran Bretaña (84-76). El Ostión 2, por mucho que...


Pues resulta que el tal Jarrett Hart (una estrella en ciernes en la adinerada liga chipriota, no crean), y el tal Mike Lenzly (todo un ídolo en la República Checa) parecían por momentos los Dwayne Wade y Kobe Bryant que nos aniquilaron en la final olímpica. Al parecer, en el baloncesto profesional, por mucho que nunca vayas a poder ir más allá de ganarte el pan en algún equipo perdido en una islita mediterránea, pues fundamentos mínimos y tirar a canasta, más o menos sabes. Y, premisa básica, si el defensor defiende con la lengua, pues todo el mundo puede enchufarse a liarla, incluso un Jarret Hart cualquiera. Yo lo he visto en el patio de mi cole, al típico chaval que empezaba a enchufar triples hasta que sonaba la campana del fin del recreo, y hoy no juega en la NBA, ni la ACB, ni siquiera en Chipre. Tal vez esté poniendo conos en una autopista, o incluso escribiendo un paupérrimo blog. Y mira que enchufaba triples.

Por todo esto, que unos tipos como Mike Lenzly y Jarret Hart, e incluso el ínclito Achara, te empiecen a acribillar a triples, tiene dos explicaciones. Por un lado, que tuvieron un buen día y, por otro, que sus defensores mostraron el mismo tesón y la garra que un servidor esgrimía en aquella lejana etapa de jugador de baloncesto y bebedor de alcohol a partes iguales.
Y vaya, que los nuestros hoy han ganado a los ingleses. ¡Nos ha jodido! Eso, evidentemente, no quita para el segundo ostión del Europeo, esta vez no estadístico pero sí moral y de sensaciones.

Divertido es empezar a tope, pareciéndote durante los 3 primeros minutos de partido a aquella selección que deslumbró hace no mucho, y luego pasarte los siguientes 33 minutos tomando daikiris mentales. Y de pronto te das cuenta de que por la pajita ya no sube más cóctel y que el negrito ése que sólo correteaba para servírtelo, se está mofando ahora en tu cara después de clavarte el cuarto triple. Así que a joderse y apretar un poquito, no la vayamos a cagar.
Esto sería algo así como la visión estacional y supérflua del asunto. La metafísico-psicodélica apunta a que a los chicos algo les pasa, que han perdido toda la fluidez y la chispa que tenían. Con este juego tan soso a ningún lado, y más aún si defiendes vigilando el daikiri que no se sobre.

Igual somos tan sosos este europeo porque tenemos tres bases que son sosos hasta decir basta. El amigo Ricky se encuentra en una especie de limbo, y tanto Cabezas como Raúl aún deben estar pensando qué demonios hace jugando ahí. Al menos los Gasol han ido recuperando el tono, además ante un juego interior británico más que decente. Lo bueno es que apareció al fin Rudy, que es el único ahora mismo que parece capaz de darle otro aire, otro ritmo a este equipo de trote cansino y espesor de ideas. Lo malo es que a Navarro se le ve perdido. La rutina la puso Mumbrú, que una vez más jugó a Mumbrú. Se notó, por cierto, el papel clave de Garbajosa en el banquillo los 40 minutos.

Pues lo dicho, que ganado porque se debía ganar, pero con el daño psicológico de que un equipo como el inglés te esté vacilando durante 37 minutos. Ahora toca Eslovenia, que es un equipo que me encanta, más fríos que los serbios pero con el mismo talento e intensidad. Lástima esas bajas (Smodis, Nesterovic, Udrih, Vujacic), porque sin ellas serían candidatos a todo, y les toca.

Curiosamente, algo me dice que España mañana va a reaccionar al fin y pegar un golpe sobre la mesa. Además, el barman cierra los miércoles, así que no hay excusas. Eso o el ostión padre, pero yo me quedo con la primera.

(foto: marca.com)

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